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En lucha para superar la enfermedad de mi madre

Concepción Cisneros
Language: Spanish
Country: Spain
Typology: patients and relatives
Text:
Asistí a mi madre enferma de cáncer durante dos años. Mi padre, mis hermanos y yo nos encargamos de cuidarla lo mejor que pudimos durante los últimos meses de su vida. La acompañábamos al médico, la aseábamos, le dábamos la comida, y sobre todo la acompañábamos y la queríamos. Para mi fueron unos meses muy duros e intensos en los que aprendí muchísimo, no solo a cuidar a enfermos, sino a tratarlos con dignidad y a tener más paciencia. Mi madre se iba debilitando cada día y no podíamos hacer nada, solo intentaba que lo que le quedaba de vida lo fuera lo más cómoda posible. Los dolores que padecía eran muy fuertes y tomaba calmantes, pero no hasta dejarla sedada, no queríamos que se convirtiese en un vegetal, pero tampoco queríamos que sufriese inútilmente. Desde fuera, aprendes que un cuidador no solo necesita dar cariño sino saber cómo reaccionar ante determinados momentos críticos de la enfermedad, siendo a veces necesaria la asistencia psicológica no solo del paciente sino de los que le rodean, ya que se crean situaciones de gran tensión en la que el enfermo que debido a su sufrimiento, pierde la razón y se crean conflictos con el cuidador. En estos momentos se necesita preparación en resolución de conflictos para no empeorar la situación, ya de por si grave. El apoyo psicológico a los familiares y cuidadores es incluso más importante que el apoyo al enfermo. Un buen cuidador es aquel que no juzga, simplemente actúa y lo hace desde el cariño y el respeto hacia la persona enferma. El vínculo de dependencia es muy fuerte y puede llegar a ser muy estresante, ya que la persona dependiente, puede que por su carácter desarrolle un rechazo inconsciente hacia los cuidadores, y por eso se necesita grandes dosis de paciencia, humor y mucho amor. Mi madre pasaba horas sentadas en el sofá, y se entretenía leyendo, viendo la tele, o charlando con nosotros y los amigos que venían a verla. Ella se daba cuenta que se debilitaba pero tenía la esperanza de que se iba a curar, y que volvería a ser como antes. Me emociono al pensar su sonrisa cuando venia mi padre los viernes por la tarde después de una semana fuera por trabajo, o cuando venían mis hermanos/as a verla, o simplemente cuando reíamos todos juntos con ella. Desde mi experiencia personal el cuidador tiene que tener por encima de todo mucha paciencia, fuerza para poder manejar al enfermo, conocimientos sanitarios básicos para evitar provocar heridas innecesarias, y sobre todo y más que en otras actividades de la vida, hacerlo siempre con una sonrisa en la cara, pensando que la persona enferma depende de ti y no por gusto, porque nadie quiere ser un dependiente. La vida te enseña que es cíclica y que el cuidador será algún día paciente y querrá que le den lo mismo que el recibió. Gracias mamá porque tú me diste mucho más de lo que yo pude darte.


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